Kangurito discute con Kanguro

Hoy escribe Kangurito: “vengo a poner lo que hay que poner, pobre Kanguro.”

¡Despertad! [Una patada de puta madre se inserta en mi culo] ¡Achalay! –Pego el grito-, lamentarse ¿para qué? Negatividad… fuera. ¡Hey Kanguro! Déjate de joder apabullas con tantos lamentos y pesares, dudas e incógnitas. ¿Sos bipolar? ¿Depresivo? Acaso ¿estúpido? ¡Oh –ya que lo nombraste hoy- Zeus querido! Ayuda a ese idiota.

¿Qué verso te comiste?, ¿qué faso te fumaste?, ¿Qué “verdad” te creíste?, así que te diré Kanguro lo que tienes que escuchar, como los antiguos escritores de todos los tiempos, solicito permiso a los dioses, pido ayuda a las musas, para que saquen de mis ojos las nueves, de mi mente tornados y hagan mis letras veloces como leopardo y venenosas como serpientes, mis dedos elásticos como “gimnasta de Rusia”, ¡dioses de todos los tiempos! escuchen.

Si tú, Kanguro, te amargas tanto, si tanto lloras, si tantos pesares tienes, si tantas penas te consumen, si el fuego quema tu corazón; todo esto puede significar una sola cosa: solo piensas en amargas cuestiones. Tan sencilla es la solución que frente a ti se esconde: piensa bien, piensa en grande. No dejes que esos versos sin sentido penetren en tu alma. No existe odio, no existe necesidad de perdón, no existe resurrección. Deja que tu actos, acciones, se evalúen aquí, en la tierra, en el presente. Deja de llorar.

[Alguien salta de repente, con gritos de guerra] ¡Para! ¿Qué te pasa? –Es Kanguro- me parece Kangurito que aquí el único que se comió el verso fuiste tú. Estas errado. Ni mal, ni depresivo, ni suicida (…) ni nada por el estilo. Ahora soy yo quien pide a Zeus que destrabe mis dedos y amplíe mi mente, paso yo a explicarte. Lee tú, escucha tú, lo que escribo y digo. No tengo pesares, ni penas me consumen, ni fuego quema mi corazón; debo, si, reconocer que a veces pienso en negativo, pero no como tú crees. Alguien me enseño un día que no debo ser  yo quien escriba sobre mí. Mira a tu alrededor encontraras gente que sufre por amor, gente que no logra lo que quiere, que sufre, duerme, sueña, muere; mira a tu alrededor alguien llorara en tu lugar, perdonara en tu lugar, odiara en tu lugar, sufrirá en tu lugar, (…) amara en tu lugar. –Siguió diciendo- no pierdas tiempo en esos sentimientos, solo siente felicidad; no consumas tus días con odios, celos y rencores y peor aún no consumas los de los demás.

Dejad a quien siente expresarse, dejad de sentir ese antropocentrismo, dejad que el sol es el centro de esta galaxia y se desconoce el del universo. Dejad expresar los sentimientos de otros desafortunados que no pueden salir a la luz. Errores comete el hombre, errores cometen los dioses, errores son escuela de enseñanzas. Dejad a quien siente expresarse, dejad de sentir ese antropocentrismo, dejad que el sol es el centro de esta galaxia y se desconoce el del universo.

Asique Kangurito estabas errado, escribe otros versos porque en ese consejo te has equivocado.

 

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