Reproches y más reproches.

Reproches y más reproches, siento que me encantan los reproches, reprochar y ser reprochado. Cuestionar todo por el solo gusto de cuestionar. Buscar el porqué de todas las cosas. Cuestionar. Inquirir. Discutir, todo el tiempo discutir. Buscar cosas donde las hay y, porque no lo haría, donde no las hay. Sacar de mentira verdad; buscar la Verdad, la única, porque solo hay una. Si algo aprendí, en este poco tiempo, vida mía, es que solo existe una verdad. Maldigo relativistas, aunque tantas veces me valga de sus armas en discusiones. Admiro a los Sofistas, lástima que no tenían el espíritu de Sócrates, quiero ser Sofista con el espíritu de Sócrates, si así se pudiera. Convencer con la Verdad. Es mi deporte, es mi arte, mi esparcimiento discutir, debatir, pelear. En esas encarnizadas charlas dejar el alma, elevar la voz. Hacer muecas, mover las manos, enfatizar. Dar el brazo a torcer cuando he errado.

Razonar constantemente, deducir de sus palabras. Usar sus oraciones para mostrar su error. Deducciones sucesivas me van llevando a la victoria, entre marañas de palabras que van surgiendo del alma. Escuchar, contradecir. Ser y no ser. Llegar al meollo de la cuestión. Ir, mentalmente, adelantando las respuestas; ir oraciones adelantes, abrir el abanico de posibilidades. Estar preparado para atacar, defender y contraatacar. Es una lucha sangrienta donde la victoria me eleva porque me acerca a la Verdad. No es por orgullo, no es por vanidad, no es por querer ser superior; es para ir despojándome de esa ignorancia que me aturde, es para ir reconociendo que no se, es para salir de esa caverna en la que me encuentro. Es por la satisfacción, no solo de tener razón, sino, de acercarme a la Verdad. La realidad, lo existente, y lo no. A la esencia de las cosas, al ser y sus primeros principios. Ahí está la Verdad.

Discutir con humildad, con prudencia, con respeto es, simplemente, bello. Se siente una hermosa satisfacción. De todas formas, igual de grande es la desilusión cuando una pared se cruza en el camino, noes escolla, nos perturba. El florecimiento de una idea, de un razonamiento vigoriza el corazón; el derrumbamiento de esa idea, de ese razonamiento, hunde y ahoga el espíritu. Pero con humildad, con prudencia y con respeto se supera la desazón.

 

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