Me gusta lo que me gusta que me gustaría…

No descubrí la pólvora, eso dirá mi esposa, pero he caído en la cuenta –sino lo he hecho P1050819antes ya- que tengo una capacidad no del todo rara ni del todo mala. Existe en la naturaleza un animalito (reptil sino yerro) el camaleón que por motivos de defensa su piel cambia de color por lo que en cierto punto me identifica bastante. No creo, sin embargo, que esta sea la analogía que plasme exactamente lo que me pasa y caracteriza, veremos luego. Sigue leyendo

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El Ángel…

Ayer, 19 de enero, fue mi cumpleaños y entre todos los regalos que recibí quiero destacar esta nota que a través de mi esposa me fue enviada -ji, ji-. Jamas, o rara vez, lloro y menos por cuestiones sentimentales (el tiempo me va petrificando) pero si pudiera hubiera querido hacerlo al leer la siguiente prosa:

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Individuo cosmico

Agradezco a la fiebre que me hace alucinar sin ser alucinógeno y que me permite volar sin necesidad de tomarpt caminos indebidos. Agradezco a la fiebre y esos cuarenta grados que me hicieron ver una realidad. Adelanto que soy católico apostólico romano en teoría, fundamentalista en el discurso y ateo en la práctica, se entiende? Y fuera de aquí los evangelistas sectarios –otro día hablaremos de religión pero debía, luego se darán cuenta porque, hacer aquella aclaración-.

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El ascenso

Se divisan las sombras de árboles gigantescos desprendiendo sus raíces de bravo suelo. Entre el follaje dos grandes árboles se hacen lugar y caminan sobre el poco césped, allí donde la obscuridad no logro vencer a la luz. Caminan como lo hacen los gigantes, con pasos largos, lentos, más que lentos, suaves. Parecen flotar y una espesa niebla hace del paisaje un lugar bellísimo.

Cerca de allí, en las orillas del bosque, un anciano que como todo anciano lleva su blanca cabellera algo alborotada por el viento. Un jovial anciano que con un viejo hacha hace leña del árbol caído. Es temprano, es invierno y hace frio. El con sus ropas de lanas y cueros hace frente a ese presente. Vive solo a la orilla de ese bosque, bueno solo es un decir pues hay un sinfín de seres que acompañan a este anciano. Sigue leyendo