Estancado en el banco de la plaza.

Sentado en el viejo banco de la plaza repasaba su vida, mientras esta seguía pasando… llego el punto en que el repaso le fue vida y murió recordando.

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Párrafos sinceros

Como el escritor desahuciado que va haciendo de su obra una montaña de “basura” junto al cesto.

O, como las obras de los grafiteros o muralistas que estáticas en murallas se van superponiendo.

O, como el fotógrafo que va quemando uno a uno sus negativos tras inmortalizar una imagen en el olvido.

Así han quedado tus escritos y los míos, los últimos, los peores, los de odio, esos que hablan de lo peor de los dos.

Sin vueltas, sin rodeos, párrafos sinceros, los más sinceros que leo.

Solo un sentimiento (desempolvando viejas añoranzas)

Es una constante que en todos los viajes que realizo los distintos “acentos” se me “peguen”. Es decir, voy a Córdoba y retorno hablando cordobés, voy a Salta y retorno hablando salteño y así a todos los lugares que voy. No se porque me pasa esto pero sucede y no lo puedo evitar.
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Individuo cosmico

Agradezco a la fiebre que me hace alucinar sin ser alucinógeno y que me permite volar sin necesidad de tomarpt caminos indebidos. Agradezco a la fiebre y esos cuarenta grados que me hicieron ver una realidad. Adelanto que soy católico apostólico romano en teoría, fundamentalista en el discurso y ateo en la práctica, se entiende? Y fuera de aquí los evangelistas sectarios –otro día hablaremos de religión pero debía, luego se darán cuenta porque, hacer aquella aclaración-.

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No quiero que lo entiendas, quiero que lo sientas.

Etéreo paisaje tu sonrisa. Melifluo tu voz. Inefable sentimiento por vos. Sonámbulo sobre la arena blanca de la playa, rain-wallpaper-2amores de otra época. Entre tantos brazos buscaba los tuyos y me sorprendí con  la serendipia de tus besos. Limerencia constante. Quedamos como las nubes en arrebol mientras la luz de tus ojos producía la iridiscencia. Tu cuerpo desnudo frente a mi fue una epifanía y tus manos y su luminiscencia me provocaron un estado perfecto de soledad que duro hasta la aurora y quedo en el olvido. Fue nuestro encuentro tan efímero pero con tanta incandescencia que opaco la elocuencia de cualquier discurso y provoco la efervescencia de la sangre e hizo mi corazón inmarcesible y hallo en ese instante su desenlace.

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