Cada año un (1) cm

Hoy, como años anteriores, se festeja mi cumpleaños. Como dice un referente “la vida es como un (1) metro, cada año un (1) cm” se entiende no?, yo preferiría hacer la analogía con los “metros” de las costureras que tienen ciento cincuenta (150) centímetros. No es que piense llegar a tanto pero… el otro parece corto hoy en día. Sigue leyendo

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Solamente textos

Me consume la idiotez. Siento morir neuronas constantemente. Intento retomar la lectura, ya no de grandes textos sino de “solamente textos”. Tomar un papel –mención aparte hare de la Kinddle- el que sea y leer. Me cuesta horrores. No se que paso o si, en realidad, yo culpo al Smartphone y su infinita conectividad, a las redes sociales de las cuales me he hecho un terrible dependiente y objetivamente no me devuelven nada, solo desesperación e involución.

Intento leer en mi E-Reader pero –pretexto baratillo- no es papel, no me acostumbro. Entumblr_inline_ngeoafCA4m1sufmrg este caso mas que la falta de la textura no encuentro el contenido adecuado. ¡Claro que no! Si no lo encuentro normalmente ¿como haré para hallarlo en digital?

Ya he escrito en varias y distintas oportunidades la necesidad de dejar de lado mi dispositivo móvil, he intentando hacerlo y entre el entorno y falta de voluntad no lo he logrado. Es insoportable saber que lo que, en teoría es avance, produce en mi una atrofia generalizada de mis capacidades socio comprensivas. Las redes sociales, cada vez mas publiredes, no hacen mas que aislarme. Leí una vez “las redes sociales no acercan con quienes están lejos, nos alejan de quienes tenemos cerca” genial definición para la situación y efecto adverso de dichos medios. Sigue leyendo

The suicide

Calurosísimo verano, terrible. Un solo día de lluvia luego de varias semanas consecutivas de mas de 35 grados. El infierno personalizado –para lo común de esta zona-.

Suena el teléfono, atiendo solo se oye una respiración agitada. Escucho un sonido metálico y … PAM!!! Un tiro. Siento escalofrío, mi piel se eriza y mis piernas tiemblan. No entiendo nada, quien es, que paso.

El ruido de un cuerpo que se desploma y un arma rebota en el suelo. Percibo un gorgoteo aunque no distingo el origen pero entiendo lo que significa.

De mi mano se patina el tubo y cuelga del cable. Golpea contra la pared. No se corta la comunicación, continua. Nose ni de donde ni porque. No entiendo.

 

Siempre tuya, por extraña que te sea.

Hoy recibí una carta, hacia demasiado tiempo que un “cartero” no llegaba, mucho menos un sobre, pero como todo en mi vida, extraño, este no traía remitente, solo mi nombre y dirección en el frente y sobre la esquina superior derecha  tres hermosas estampillas,

33.Ways_.to_.use_.your_.journal

que rememoran una épica batalla de nuestro país. La intriga me inunda y de mi bolsillo saco la cortaplumas para realizar un corte vertical sobre el extremo del blanco papel.

Ya entre mis manos la nota, con fecha 17 de noviembre, día que  recuerdo por haber sido proclamado Diocleciano emperador romano por sus soldados en el año -284, es que me gusta la historia antigua. Letra prolija, previo a la fecha no había lugar alguno contrario a las costumbres de escritura.

“Querido Falucho

                                Escribo estas líneas desde la lejanía, desde la obscura sombra donde la única lumbre es la luna, que no tiene luz propia pero brilla hermosamente.    Sigue leyendo